lunes, 14 de febrero de 2011

Juventus vs Inter

La absoluta e irreversible inaptitud de algunos seres humanos es tan grande que hace que los extraterrestres de Plutón nos empiecen a mirar por encima del hombro.

Cabezas vacías de hormiga vieja, cansada y que sólo utiliza un tres por ciento de su cerebro. No sé como llamar a este tipo de ser vivo de mente muerta. A simple vista parecen seres humanos, pero luego se comportan como auténticos individuos procedentes del subsuelo y rozan el comportamiento neandertal, sin ofender a nuestros queridos antepasados.

Al menos ellos pensaban, hacían sus propias armas para cazar, comportamiento que ahora nos parece básico, pero más básico es utilizar un partido de la Juventus contra el Inter para conseguir algo para la hora de la cena, ellos nunca lo hubieran hecho.

Ya me veo en Plutón, haciendo lo mismo que iba a hacer en la Toscana.

Hoy

Si, hoy es un día normal. El sol ha salido por donde sale siempre, no se ha inventado aún ningún Word que te lea el pensamiento y escriba sólo, tampoco los taxis hoy son gratis, el billete de metro de un viaje sigue juntándose con los demás en el bolsillo izquierdo del abrigo, ningún apagón general que haga que te vayas del trabajo, la mermelada de fresa sigue sabiendo a fresa…

Hoy es un Día normal. Y al parecer lo seguirá siendo hasta que las manillas lentas con forma corazón de un rojo reloj posen su cansado culo sobre el 12.

martes, 25 de enero de 2011

martes

Y entonces es cuando un martes soleadamente frío te replanteas otra cosa diferente al sentido de la vida, que después de ser la pregunta del millón de suicidas valientes y también de acojonados, carece de respuesta emocionante y metafísica. Te replanteas el porqué de los símbolos curvados que transforman una simple frase en un arma precisa que obliga a abrir la boca y a contestar, aunque sea a ti mismo.

Y es que en un martes soleadamente frío hay que mandar a la mierda los replanteos, las preguntas y las respuestas.

Y es que en un martes soleadamente apetece escuchar al Sol trabajando, en silencio.

¡En un martes soleadamente frío!

“Por eso hay que casarse un martes, porque así no te replanteas preguntas que se sellan con monosílabos”

lunes, 20 de diciembre de 2010

mentiras y gordas

Sinceramente, nunca me las imaginé gordas. Más bien arrugadas, viejunas y sabias, huesudas, con pellejo colgando, flojas, vestidas de negro, con nariz grande y ojos saltones en una gran cabeza despeinada, sentadas en un sofá granate, mirando al frente, esperando con impaciencia a salir por la boca de alguien.

Si la película con el mismo título que este post hubiera tratado de las conversaciones que tienen estas mentiras en la salita de espera, los actores de las teleseries españolas que mostraron sus culos en este film hubieran esquivado el peor papel de su currículum. Por no hablar de un escaso y triste diálogo en el que se escuchan más “snifff” de narices blancas que frases de más de siete palabras.

“Que los hombres de paco vayan a por el responsable y lo lleven al internado”

martes, 7 de diciembre de 2010

Señora visón

Señora que viajaba en el AVE con el clon de su hija:

Quéjese de las baldosas asesinas que hay cada tres pasos y le escupen los pantalones dejándolos con un jaspeado marrón que no pega con su bolso, quéjese de lo que le cuesta comprar la “Cuore”, quéjese de la señora que a parte de pisarla en la cola del supermercado se le cuela y le estornuda encima, quéjese de que ya no quedan caballeros del zodiaco en el mundo, quéjese de lo que le de la real gana, pero por favor, no se queje por llamar la atención en un tren en silencio, no se queje porque no tiene sitio para dejar su abrigo de visón, que si se lo pone de almohada no pasa nada, que su abrigo ya está muerto.

La gente tiene que dejar de desayunar zumo de limón.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tock!

Tokc tokc!! tokc tokc!
"¿Quién será ahora?", pensó.
Se había acostumbrado a escribir en el sofá. Había plantado sus pies sin zapatillas encima. ¡Se había quitado las zapatillas!. Se había acomodado, puesto pancha, pensando que ya no se iba a levantar. No quería abrir la puerta.
Ya no pensaba en cómo convertir en gominolas las pelusas y las migas que echaba la planta de la vecina de arriba. Definitivamente, lo estaba dejando.
Se levantó, tiró su cuaderno con garabatos, flechas y bigotes encima de la mesa con colillas y abrió la puerta.
Un simple tock, tock.
¿Y si la vecina planta un caramelo?

"Gracias por tocar la puerta"

jueves, 2 de septiembre de 2010

Tipos Colchoneta

Si, colchoneta, y encima no de esas normales azules y rojas de toda la vida, no, las más horteras que te puedas imaginar. El otro día me encontré uno.

Me senté en el tren, me puse a mirar por la ventana. Una chica se sentó en diagonal a mí, estábamos las dos tan tranquilas, sin ninguna mirada en frente que esquivar.

Parada. Se abren las puertas. Se cierran. Una bici de la mano de un chico.

Miré de reojo para evitar el contacto visual de “te puedes sentar aquí que quito el bolso”. No funcionó.

El joven se sentó, y a mi lado un monigote que parecía ser su colega. Empezó el monólogo, su boca se convirtió en el pitorrito para inflar los flotadores y al contrario que éstos, cada vez que le salía aire por la boca, se iba hinchando más.

El flotador empezaba a agrandarse contando que había nacido en Villaverde, que procedía de una familia humilde, y que ahora vivía solo en Príncipe Pío. Se infló un poco más al segundo, cuando dijo que le gustaba ir los sábados por la mañana a nadar contracorriente en una zona de un río cuyo nombre no recuerdo. Siguió con el deporte, y a la vez creciendo , habló de lo mucho que le gustaba andar en bici, que le encantaba ir los fines de semana por la montaña. Su colega sólo asentía con la cabeza, cual perrito de atrás de los Ford Sierra.

“ Pinimini Pinimini Piniminimiii”, eran sus tíos “hola tía! Si, tengo pronto vacaciones, si…iré a visitaros….en el tren…acabo de salir del curr…del hospital en el que trabajo”. Ya era una colchoneta. Empezábamos a estar un poco más apretujados en esos cuatro asientos. Mientras, que la colchoneta le contaba al perro que había estado en una manifestación en pelotas andando en bici por Madrid. ( miré a la bici, le miré a él, volví a mirar la bici, a la ventana mejor Miriam!) Siguió perdiendo aire y ganando volumen, dijo que había sido muy interesante y que las mujeres iban en “tanguita”, que lo mejor era ver a una tía desnuda, que le encantaban las curvas….Próxima parada Príncipe Pío.

Las colchonetas que se quieren vender tienen más éxito en los sitios de playa.

“ Que en los trenes empiecen a vender tapones para los oídos”