jueves, 10 de septiembre de 2009

La caja lista

Pulso un botón. Un chico cuenta que habló con Plutón mientras se tiraba a dos marcianas en una cabina telefónica. Pulso otro. Una señora que pesa doscientos kilos dice que el físico no es importante, que lo que importa es el interior. Ahora el tres. Un tal Zapatero pretende arreglar el mundo con un par de tapas. Sigo. “Nomino a Laura porque se ha terminado el Nesquik y a mí el Cola Cao no me gusta”. Otro. Dos pijos de puta queman viva a una indigente porque sus papis no les regalaron en Navidad la sensación de matar que habían pedido, no la vendían en El Corte Inglés. El seis. La vecina del quinto que siempre compraba lechuga ahora compra escarola. Más. Reality de peluqueros que mientras que bailan tatúan la letra de la canción que están cantando. Ocho. Un señor mata a su mujer porque la cena estaba fría. Otro número. Un viejo amenaza a otro porque le ha quitado el bastón. Diez. Bisbal se alisa el pelo y le encoge el pito. Otro más. Unas tetas fanáticas de la cirugía estética comentan cómo la mete Messi. Más aún. Cámaras con manía persecutoria informan a un programa con falta de inteligencia crónica. El último. Con baba de caracol……..

Ya basta, esto es lo que hay. Esto es lo que el señor trajeado ve después de hablar con China, comer caviar y follarse a su mujer rubia con tetas de silicona y tanga rojo. Esto es lo que la señora con rulos en la cabeza y cigarro en mano pone mientras que piensa en si planchar o no con raya el pantalón de su marido.

La gente quiere llegar a su casa, sentarse en el sofá y que le den la información masticadita, preparada para digerir, algo para pensar, no, gracias. Así que vamos a prepararnos para la sociedad inerte del futuro.

La caja tonta dejó de ser tonta en el momento que puso la responsabilidad social a un lado y se centró en vender un producto al consumidor. Entretenimiento.

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